Hombres víctimas y mujeres agresoras

por María de la Paz Toldos Romero

Nuestra mente sexista, los prejuicios sociales y las dudas en torno a lo “políticamente correcto” impiden que el problema de la violencia en las relaciones de pareja sea comprendido de una manera más profunda. Este libro se atreve a abordarlo con un enfoque inusual: la violencia de la mujer contra el hombre en sus muy diversos medios de expresión y el hombre víctima de la violencia en pareja. Pero no es sólo eso; este ensayo es un estudio sociológico profundo y de última actualidad sobre el problema de la violencia doméstica, la violencia sentimental, la violencia en las parejas del mismo sexo (gays y lesbianas) y la violencia sexual en los nuevos roles de vida en pareja que se están adoptando en los últimos años.

Nuestra mente sexista, los prejuicios sociales y las dudas en torno a lo “políticamente correcto” impiden que el problema de la violencia en las relaciones de pareja sea comprendido de una manera más profunda. Este libro se atreve a abordarlo con un enfoque inusual: la violencia de la mujer contra el hombre en sus muy diversos medios de expresión y el hombre víctima de la violencia en pareja. Pero no es sólo eso; este ensayo es un estudio sociológico profundo y de última actualidad sobre el problema de la violencia doméstica, la violencia sentimental, la violencia en las parejas del mismo sexo (gays y lesbianas) y la violencia sexual en los nuevos roles de vida en pareja que se están adoptando en los últimos años.

Los capítulos que orquestan este volumen siguen el orden cronológico en que fueron escritos; es decir, desde 1974 a 1984. A lo largo de esa década que va de la niñez a la juventud, la joven poeta mantiene la constante fundamental de usar los elementos de la naturaleza para hablar de sus estados de ánimo o pensamientos. Si bien es cierto que se puede apreciar la evolución del tono naíf de los primeros escritos, a los que irradian una mirada cada vez más firme, su poética parece diseñada desde el origen. Ni siquiera la irrupción de su fatal enfermedad la aparta de este rumbo; no deja una huella relevante en sus versos.

Danila, como Dickinson, parece recluida en un recinto silencioso, cerrado, desde donde contempla, reflexiona y lanza sus interrogantes al universo. Un lugar que, en ocasiones, se reduce a lo más íntimo de sí misma: «Desde mi rostro/ como a través de un marco/de un cuadro/los ojos miran el mundo». La personificación de estos fenómenos le sirve para trazar sus miedos y agitaciones: «El sol está inquieto,/el viento, enfermo,/la luna, muerta,/el río, ebrio,/solo/ porque alguien/falta», escribe. En los últimos años, los poemas, además de ganar longitud e intensidad, como el que da título al libro, giran hacia el sujeto y ahora son los elementos los que actúan sobre él: «(...) el cerebro/me duele/por tantas cosas/que no entiendo,/en mi cerebro nieva». Porque, aunque es cierto, como se ha dicho, que su poesía muestra «una sosegada tristeza poética», el sufrimiento que atraviesa estos años se deja vislumbrar cuando dice, en un poema de 1983 (fecha cercana a su muerte): «El tiempo no avanza,/y sin embargo existe, y yo misma/me desgasto contra él,/ moviéndome». Y sentencia: «Y dejé de habitar el mundo/y el mundo dejó de habitarme».

Llega a nuestra lengua la poesía de una autora esencial, que no dejará, como ha sucedido en aquellas geografías donde se ha dado a conocer, indiferente al lector.

9788494036897

Ficha técnica

ISBN
9788494036897
Medidas
140 mm x 215 mm
Págs.
374
Encuadernación
Rústica con solapas

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